INSTRUCCIÓN

La difícil relación padre-hijo: consejos para decir "no" a los hijos

Todos sabemos lo difícil que es educar a un hijo. Desde luego, no viene con un libro de instrucciones, y a menudo es complicado tratar de mezclar la cantidad adecuada de disciplina y autoridad con el amor incondicional de los padres. Sin embargo, sujetar a los pequeños adecuadamente es crucial para un crecimiento y una educación sanos.

Hoy en día, a los padres les resulta cada vez más difícil controlar a sus hijos, entre otras cosas debido a un mundo en constante cambio. Sin embargo, algunos consejos, aunque parezcan triviales, pueden serte útiles si te encuentras en un momento difícil en la relación con tus hijos, sobre todo si aún son pequeños.

Evidentemente, cada padre es diferente, y cada niño reacciona de una manera única a los estímulos externos, pero sin duda estas pautas le echarán una mano para establecer un discurso mejor en caso de que sea necesaria una mano más firme.

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La difícil relación padre-hijo: consejos para decir "no" a los hijos
Todos sabemos lo difícil que es educar a un hijo. No se trata de un libro de instrucciones, y a menudo resulta complicado combinar la disciplina y la autoridad adecuadas con el amor incondicional de los padres. Los padres de hoy en día tienen cada vez más dificultades para educar a sus hijos, sobre todo porque el mundo cambia constantemente. Sin embargo, algunos consejos, aunque parezcan triviales, pueden ser útiles si te encuentras en un momento difícil en la relación con tus hijos, sobre todo si aún son pequeños.Obviamente cada padre es diferente, y cada niño reacciona de una manera única a los estímulos externos, pero sin duda estas pautas te ayudarán a marcar mejor el tono en caso de que sea necesaria una mano más firme.
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Establecer normas precisas desde el principio
Los niños son extremadamente receptivos a los estímulos de su entorno, y son capaces de comprender muchas más cosas de las que pensamos. Por eso es muy útil establecer un diálogo constructivo con él, aunque sea pequeño. Darle normas precisas y bastante estrictas, hablando también de lo que podría ocurrir si las incumple, ayudará al niño a cambiar su comportamiento negativo de forma autónoma, evitando así discusiones y regañinas, que sin duda no son la mejor manera en presencia de normas estrictas.
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En lugar de decir "no",  proponer una alternativa
Es un método perfecto para intentar que el niño participe en las decisiones de la familia. De este modo, se sentirá más valorado y tenderá a seguir mejor las instrucciones de los padres. En lugar de decir simplemente "no", se puede proponer una alternativa constructiva para evitar obligarles a hacer una determinada actividad. Por ejemplo, en lugar de decir "no, no voy a comprarte estas galletas", se puede decir "¿por qué no desayunamos juntos una tarta?". Éste es sólo un ejemplo entre muchos, pero sin duda obtendrás mejores resultados para la educación de tu hijo.
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Aplazar hasta más tarde "por si acaso...".
Es una forma perfecta de enseñar a tu hijo que hay momentos y situaciones durante el día que te obligan a posponer actividades agradables en nombre de lo que tienes que hacer. Convertir un momento de regaño en una situación educativa es la forma perfecta de enfocar la crianza. El ejemplo perfecto es la hora del recreo: tu hijo te pide insistentemente jugar, pero tú tienes otra cosa que hacer en ese momento, tal vez las tareas domésticas. La respuesta correcta no será "no, ahora no puedo", sino "ayúdame a hacer lo que estoy haciendo, por favor, y luego podemos jugar juntos cuando terminemos".
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Hazle ver las consecuencias de sus actos
Los niños entienden muy bien las instrucciones que les damos, los mandatos y las prohibiciones, pero sencillamente a menudo las ignoran porque no entienden y no son capaces de comprender las consecuencias. Por eso, en lugar de prohibirles algo, es mejor explicarles por qué está prohibido. Por ejemplo: si un niño quiere correr hacia un perro para acariciarlo, en lugar de prohibírselo (que es lo correcto, los perros pueden asustarse si los niños corren y gritan) explícale que puede morderle en la mano y hacerse daño, y que por eso es algo que no puede hacer de determinada manera.
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Utilizar un lenguaje adecuado a la situación
La forma de dialogar con tu hijo también es muy importante si quieres hacerle entender algo. Si eres el primero en enfadarte y perder los nervios, seguro que el mensaje no llegará, de hecho, sólo conseguirás un buen llanto o una discusión. Ya sabes que a veces es difícil, pero siempre que sea posible no cedas a las regañinas, los enfados y los gritos, sino que intenta comunicarte con calma y de forma asertiva, con frases afirmativas y no negativas o interrogativas. De este modo, el niño asumirá más fácilmente un comportamiento cooperativo y no intentará oponerse porque sí.
01/01/1970
01/01/1970
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